martes, 11 de diciembre de 2007

(XI) BIOGRAFÍA GUMERSINDO SARAVIA

TOMA DE RIO DE JANEIRO

En un esfuerzo desesperado Saldaha da Gama intenta desembarcar en Nitheroy y después de una lucha tremenda cuerpo a cuerpo con los defensores, a los cuales no logra quebrar y el 13 de marzo de 1994 capitula y termina con el sitio a la capital.
Gumersindo había conseguido apresurar la terminación del ramal férreo de Ponta Grossa acortando enormemente los tiempos de desplazamiento.
El 12 de marzo las fuerzas del caudillo comienzan a embarcarse junto al material bélico de guerra, para iniciar la conquista del Estado de San Pablo, mientras la division del Cnel. Carlos Piragibe había avanzado hasta Yaguariahyba, tomando posiciones para esperar el grueso del ejercito.
Pero el 17 de marzo, Gumersindo enterado de la deserción de la escuadra al mando de Saldanha da Gama, se da cuenta de inmediato de lo peligroso de su situación y ordena de inmediato retroceder a Ponta Grossa a las líneas de avanzada de su ejército dejando a retaguardia a las fuerzas del Cnel. Yuca Tigre. La campaña militar de San Pablo iba a ser con seguridad corta y exitosa, pero en estas condiciones Gumersindo entiende que seguir avanzando hacia Rio de Janeiro, por el momento resultaba muy arriesgado, ya que el gobierno de Floriano Peixoto, ahora podía concentrar todos sus recursos en la lucha por tierra contra su ejercito y cortarle la retirada hacia el sur.
El 24 Gumersindo se reúne en Paranagua con Custodio de Mello y deciden tomar la barra de Rio Grande a los efectos de consolidar la revolución de la frontera con San Pablo hacia el sur y así tener cubierta sus espaldas..
El 28, Custodio zarpa de Paranagua rumbo a Desterro y el 3 de abril recoge a las fuerzas del Gral. Salgado estacionadas en Laguna para iniciar la campaña definitiva de Río Grande.
Mientras tanto Gumersindo guardará el norte de cualquier ataque de las fuerzas gubernistas. Para ello dispone que sus fuerzas se organicen a tales efectos. Se consolidan además todas las comunicaciones. Y el 7 de abril el General da la "orden del día Nº 6" célebre documento, donde se mencionan los planes militares y políticos a cumplir.
El 6 de abril, la Escuadra comienza las primeras acciones contra la fortificación de la Barra de Río Grande, donde después de vencer la resistencia desembarcan las fuerzas del Gral. Salgado y el Cnel. Laurentino. Pero una vez cumplida esta primera etapa, las fuerzas de tierra se estacionan y no progresan en su avance hacia Río Grande, permitiendo de esta manera que la ciudad reciba todo tipo de refuerzos.
El 11 de abril sé continua con deliberaciones y el ataque a la ciudad no se produce perdiendo un tiempo precioso, por lo tanto Custodio de Mello ya en un claro antagonismo con las resoluciones del Gral. Salgado, anuncia que se va a retirar, porque su posición es delicada y sus fuerzas pueden ser atacada por la escuadra del Gobierno.
El 12 de abril, las fuerzas de tierra se embarcan nuevamente, y el Almirante Custodio de Mello toma una decisión compleja, en vez de volver a los puertos de Santa Catalina, por temor a que una escuadra mucho más débil, lo estuviese esperando, decide dirigirse primero a Montevideo y después a Buenos Aires, donde el 16 de abril, entrega toda la flota y sus hombres al presidente Saenz Peña.
Todo perdido, flota, armamento y un cuerpo de ejército de 4.000 hombres.
En Buenos Aires quedan entonces los Altes. Saldaha da Gama, que ya se había exiliado con anterioridad, y Custodio de Mello, el Gral. Salgado,. Mientras tanto el Gral. Gumersindo Saravia queda sin ningún tipo de respaldo por, mar a los efectos de que sus fuerzas no pudieran ser encerradas. Solo queda el legendario acorazado Aquidabán, al mando del comandante Alexandrino de Alencar, el cual en la noche del 16 de abril en Canasvieira, Barra Norte de la Isla de Desterro, se traba en lucha con la escuadra gubernista y es hundido.
DESASTRE DE LA ESCUADRA
El Gral. Gumersindo, enterado del desastre de la Armada, decide rápidamente la retirada hacia el sur, pero para alivianar sus tropas, compuestas de unos 5000 hombres, las divide en tres columnas. Una al mando de los Cnles. Aparicio y Torquato Severo. La segunda al mando de los Cnles. Yuca Tigre y Vasco Martins, y la tercera al mando del propio Gumersindo que en Porto da Unidad, en Iguazú se reunirá con los Cnles. Pahim y Colombo Leoni y de alli irá a Palmas donde se deben volver a reunir las fuerzas.
Las tres columnas se internan en la selva y su recorrido es una verdadera odisea. Representa una lucha constante frente a las amenazas de la naturaleza que le impiden permanentemente el paso en una urdiembre incontrolable de vegetación, animales e insectos. Pasar hombres y caballos a través de esta ya era una proeza, ni que contar cuando se trataba de carretas y piezas de artillería, que debían tratar de no abandonar porque cuando salieran nuevamente a campo abierto debían contar con ellas para enfrentar al enemigo que posiblemente los estuviese aguardando, pese a ello las piezas de artillería de mayor volumen las tuvieron que sacrificar. Acosados por el hambre y las fiebres, aquellos hombres fueron unos verdaderos titanes en tan increíble odisea.
El 26 de mayo, las columnas al mando de Gumersindo y Aparicio se encuentran de nuevo en campo abierto, en San José de Campòs Novos, lugar planificado de encuentro. Por fin después de sortear el Río Pelotas ya están de nuevo en Río Grande. Enseguida de cruzar son esperados por él ejercito oficialista que guardaba el paso del Río Forquilhia, detrás del cual se abren los campo de Lagoa Vermelha.. El Ejercito Libertador debe internarse nuevamente en la espesura de los montes a los efectos de encontrar un pasaje que les permita cruzar el río fuera del alcance del ejercito enemigo provistas de artillería pesada y abundante munición. Allí reciben la noticia de que algunas divisiones que sobrevivieron al desastre del Cuerpo de Ejército II al mando de Salgado, continuaban en la lucha y buscaban unírseles.
Cruzan el Río Ligeria y el Río Peixe, de nuevo peleando contra la espesura de la selva, que no les da un minuto de descanso. Despues del cruce del Río salen de nuevo a campo abierto, terminando el 22 de junio de 1894, con unos 3500 hombres, la imponente travesía. Fueron casi cuarenta días de hambre, sudor y sufrimiento.-
Partiendo de la frontera de San Pablo, internándose en la selva, atravesaron Paraná, Santa Catalina y el norte de Río Grande para desembarcar en los campos abiertos de Passo Fundo. En San Juan hacen contacto los piquetes de avanzada con la columna de Prestes Guimaraens que venía al encuentro de las fuerzas del Gral. Gumersindo para unirse a las mismas. Mientras tanto la División del Norte del ejército gubernista bajo el mando del Gral. Athur Oscar los acecha y espera el refuerzo del Gral. Lima. El mayor problema del Ejercito Libertador es la falta de artillería pesada que fue perdiendo durante la travesía de la selva, y de cabalgaduras, que era el fuerte precisamente del ejercito surgido en los campos abiertos de Rio Grande.
El 27 de junio, las divisiones a cargo de los Cnles. Aparicio Saravia, Torcuato Severo, Prestes Guimaraens y Pahim se disponen para la batalla. A las 8 de la mañana comienza el durísimo combate de Passo Fundo, las fuerzas revolucionarias toman la iniciativa y poco a poco comienzan a hacer ceder terreno al enemigo, quien promediando el combate y temiendo una derrota, trata de evitar el ataque de la caballería, refugiándose en una zona pantanosa cubierta de pajonales.